7 Consejos Para Cuando Aplicas por una Ayuda Financiera Estudiantil

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Con las matriculas, los honorarios, las provisiones y los gastos cotidianos promediando decenas de miles de dólares al año, una educación universitaria es una gran inversión. Para muchos estudiantes, las ayudas financieras pueden, y en realidad lo hacen, ayudarlos en esos gastos. De acuerdo con College Board, existen más de 185 billones de dólares disponibles para ayudas financieras a estudiantes, y la mayoría califica. Algunos fondos son repartidos como regalos basados en necesidades o méritos, y otros son préstamos que deben ser pagados a largo plazo.

Para obtener el mayor tipo de ayuda financiera, debes enviar la solicitud FAFSA. El tiempo límite para enviar la aplicación es al final del mes de Junio (para el 2015 es hasta el 30 de junio). Puedes completarla de forma “online” para ser elegible y poder recibir aportaciones federales y del estado, préstamos y asignaciones de estudio o trabajo. Incluso si piensas que la situación económica de tu familia puede descalificarte, envía la solicitud de todas formas ya que varios factores además de sueldos y bienes afectan las decisiones de premiar a las personas con ayuda económica estudiantil. Envía la solicitud lo más pronto posible para una mejor oportunidad de conseguir fondos estudiantiles.

La fórmula utilizada en las presentaciones FAFSA para determinar la elegibilidad para recibir la ayuda asume que los estudiantes deberían gastar el 20% de sus propios fondos en pagos de matrículas y gastos. Los padres también se espera que colaboren, pero a un porcentaje mucho más bajo.
Algunos expertos sugieren retirar los bienes de los niños de las cuentas privadas en los bancos e introducirlo en una de las 529 cuentas de ahorro universitarias para minimizar el impacto de ese dinero en el cálculo de la ayuda financiera. Para los padres con muchos ahorros (no cuentas de retiro contables), puede que tenga más sentido gastar esos fondos – pagando las deudas, por ejemplo –a favor de que el estudiante califique para más ayuda financiera. Alternativamente, la familia podría pagar con esos ahorros el primer año de universidad y luego re aplicar la solicitud para la asistencia de los años subsecuentes a través de FAFSA.

Algunas escuelas exigen sus propias ayudas financieras en conjunto con FAFSA, y muchas son un bien antes de la fecha tope oficial de la FAFSA. Aplica las solicitudes para ayudas de todas las escuelas a las que quieras acudir. Generalmente hablando, la solicitud de ayuda financiera no ocasionará problemas con tus chances de ser aceptado; la mayoría de las escuelas públicas y muchas escuelas privadas se adhieren a una política de admisión “ciega de necesidades”. Las páginas web de ayudas financieras de las escuelas quizás contengan una calculadora del precio neto que te permitirá saber cuánto dinero sacarás de tu bolsillo (después de la contabilidad para la ayuda) para asistir a la escuela.

La aplicación FAFSA contiene más de 100 preguntas, pero tus respuestas puede que no cuenten la historia complete de tu situación financiera. Si tú crees que estás pasando por circunstancias mitigantes, envía una carta con una explicación. No envíes la carta junto con la solicitud FAFSA pero si puedes enviarla directamente a las escuelas a las que estas aplicando e incluye tu documentación.
Por ejemplo, si tu familia está pagando altas cuentas médicas o uno de tus padres recientemente perdió su trabajo, explica los hechos e incluye las factures de pago y la constancia de desempleo. O tal vez, si tu familia está manteniendo a otro familiar, lo que significa que el dinero disponible para la educación es menos del que aparece en la FAFSA. Una carta suplementaria podría ayudar a que la entidad revalore tu paquete de ayuda y ofrezca más fondos.

Si el paquete de la ayuda es menos de lo que habías esperado, tienes muchas opciones. Primero, puedes solicitar una revaloración si tus circunstancias económicas han cambiado. Nunca mientas en una solicitud de ayuda financiera, pero pregunta si puedes reenviar la solicitud si hay nuevos y significantes incrementos en tus gastos o disminuciones en tus ingresos.
Lo siguiente, es pedir hablar con un oficial de ayuda financiera y encontrar la manera de poder asistir a la escuela. Muchos expertos aconsejan no negociar, de por sí, pero dicen que haciendo una apelación amable y de manera cortes y agraciada a veces rinde sus frutos. Explica tu situación, has énfasis en tu interés por la escuela y pide una reconsideración. Una manera de hacer que tu caso funcione, si eres un buen candidato y ya has sido seleccionado, es preguntar por tu mejor elección de una escuela para tratar de conseguir una mejor oferta de otra entidad. Si tu escuela preferida se impresiona con tus credenciales y promesas, a lo mejor responde con una mejor oferta. Nunca está de más preguntar.

Más allá de los fondos disponibles de los gobiernos federales y de estado y oficinas de ayudas financieras, también existen becas escolares privadas que ofrecen ayuda financiera de igual forma. Los expertos recomiendan comenzar la búsqueda desde la secundaria – ciertamente no después de esa edad. Los motores de búsqueda de becas escolares tales como Scholarships.com y Fastweb.com, pueden emparejarte con aplicaciones para premios a los que quizás desees clasificar.
Las becas para la Universidad recorren toda la gama, desde aquellas que apuntan a los candidatos exclusivos, como estudiantes hispanos que planean hacer una carrera en ciencias, tecnología, ingeniería o mecánica, hasta aquellos que se les recompensa logros específicos como escritura de poesía. Las organizaciones privadas a menudo garantizan estos premios, aunque algunas escuelas y universidades también ofrecen becas escolares dirigidas. De nuevo, pregunta a las escuelas en las que estés interesado si una ayuda como esa está disponible.
Las aplicaciones para becas escolares a menudo requieren ensayos, y tienen fechas límite bastante estrictas. Ganar una (o dos o tal vez tres) hace más que disminuir los gastos universitarios –se ven bien en tu currículo, por ello vale la pena intentar con todas las que puedas.

Una vez que hayas conseguido esa ayuda financiera, debes mantenerte en un buen rendimiento académico para mantenerla. La asistencia gubernamental y universitaria es renovada cada año, y las entidades de educación generalmente demandan cierto nivel de logros académicos. Cada escuela tiene su propia política, entonces es importante saber el mínimo de los requerimientos, tales como el promedio de puntos de grado y la velocidad a la que deberías estar avanzando hacia la graduación. Habla siempre con un oficial de ayuda financiera antes de retirar o abandonar una clase, o si piensas que hay algún peligro de faltar a una clase. Estas situaciones tienen la posibilidad de comprometer tu ayuda financiera.
Y recuerda, debes completar la planilla de renovación de la FAFSA cada año.

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